jueves, 19 de marzo de 2015

¡Los deberes!

Tipo de actividad: Actividad de comunicación oral
Curso al que va dirigido: 1º de Primaria--- 6 años
Tema: Los deberes
Momento del curso: Octubre (momento en el que comienzan a tener deberes)

Debemos liberar la expresión infantil favoreciendo la integración verbal del niño en el aula y es muy importante motivar y desarrollar la expresión oral a partir de su propia experiencia. Por ello, he escogido este tema ya que uno de los cambios importantes que experimentan los alumnos cuando pasan de Educación Infantil a Educación Primaria es el hecho de tener deberes, así que es un tema significativo para ellos, con lo cual sentirán una gran motivación inicial para hablar de ello. Les va a permitir pensar y descargar los sentimientos que esta nueva actividad diaria les esté provocando.
Vamos a realizar una actividad de interacción grupal, para mejorar la competencia comunicativa de los alumnos, propiciando una situación de expresión, en la que daremos pautas sobre los buenos y malos usos de la comunicación y les entrenaremos en estrategias de escucha y expresión, como dice el profesor Ramírez Martínez. Será una comunicación plural en gran grupo, en la que los alumnos realicen la mayor parte de la conversación y el profesor ayude a que estos mejoren su expresión, concreticen sus pensamientos y los expresen de la forma más adecuada posible.
Así, en esta actividad entrenaremos la comprensión y la expresión oral de manera conjunta, ya que están íntimamente unidas y han de trabajarse a la vez.

Actividad.

1-     Nos sentaremos en círculo, donde todos nos podamos ver y escuchar y facilitemos la comunicación, atendiendo al lenguaje verbal y no verbal. Pablo, el niño con dificultades en conducta, se sentará al lado del profesor, para poder tener un mayor control sobre él. Laura, la niña tímida, se sentará no muy lejos del profesor, entre dos de sus amigas/amigos de la clase. El profesor empezará diciendo que van a hablar de un tema que cree que es importante para ellos, pero que aún no va a decírselo (creará así expectación), ya que primero, antes de empezar a dialogar, hay que poner en común una serie de normas importantes que todos deben seguir. Para ello, les pedirá a los niños que le digan qué normas creen que son importantes. El profesor las escribirá en la pizarra (aunque esté sentado, si se cuenta con pizarra digital las puede escribir desde el círculo. No se les pide a los niños que lo escriban ellos porque a esta edad la velocidad en la escritura es muy lenta y llevaría mucho tiempo).
El profesor intentará conducir estas normas hacia las siguientes, que son muy importantes para que los “escuchadores” realicen esta actividad adecuadamente:

Ø  Silencio respetuoso y atento (para ello propondrá el profesor que el niño que hable tendrá un micrófono y el que no tenga el micrófono no podrá hablar. El uso del micrófono, además, motiva mucho en sí)
Ø  Postura del cuerpo y expresiones en la cara (se hablará de cuáles son las adecuadas).
Ø  Realizar intervenciones que tengan que ver con el tema, e intentar no hablar de otra cosa. Se le pedirá a Pablo que sea el encargado de levantar un banderín cuando algún compañero se desvíe del tema a tratar. Conseguiremos así que esté centrado en una tarea, se sienta importante con el rol otorgado, y forzosamente tenga que escuchar lo que dicen sus compañeros.
Ø  Levantar la mano para hacer preguntas y recibir más información.
Ø  Premisa muy importante “Piensa antes de hablar”.
No añadiremos muchas más normas, ya que es mejor centrarnos en cumplir unas pocas, que con el paso del tiempo se podrán ampliar.

 2. El profesor pondrá boca abajo seis tarjetas, cada una de un color, en la que por la cara que no se ve estará escrita una letra, formando con todas ellas la palabra “Deberes”. Las pondrá en orden y se jugará una especie de “Ahorcado” en el que los niños propondrán letras y se dará la vuelta a aquella que se encuentre en la palabra. Al ser cada tarjeta de un color, resultará mucho más sencillo (“si, hay una A, es la morada. Juan, ¿Podrías darle la vuelta?”). Irán en orden diciendo las letras. Cuando alguno crea que conoce la palabra, levantará la mano. Cuando empiecen ya  a levantar las manos porque saben de qué palabra se trata, le pediremos a Laura que la diga (si es que ha levantado la mano) y le daremos así confianza.     

3Los niños ya saben que van a hablar de los deberes. Seguro que hay muchas ideas, sentimientos y preguntas que quieren transmitir, así que dirigiremos lo menos posible la actividad.

Comenzaremos por preguntar “¿Qué son los deberes?” y así, en este comienzo de diálogo, los niños tendrán que “definir” a su manera lo que son, trabajaremos la función metalingüística del lenguaje y ellos trabajarán la definición de conceptos (que tanto les cuesta).

4.      4. Después de esta pregunta, realizaremos otra muy abierta, para que expresen lo que sienten, sin coartarles, y que ellos mismos vayan dirigiendo la conversación. De vez en cuando, habrá que recordarles que hay que seguir las normas, para que no se dejen llevar por la emoción de hablar de algo que les preocupa y se olviden de que hay que pensar que estamos en un diálogo grupal y que tenemos normas que seguir.

“¿Qué opinas de los deberes?”

Dejaremos que el intercambio de informaciones fluya y, si Laura no ha intervenido, le preguntaremos a ella algo menos abierto, como “Laura, ¿Con quién y cuándo realizas tú los deberes?”

5.      Tendremos preparadas unas preguntas guía por si la fluidez de la conversación decae
-          ¿Te gusta hacer deberes? ¿Por qué?
-          ¿Cuándo los haces?
-          ¿Los haces con alguien?
-          ¿Te corrigen los deberes en casa?
-          ¿Crees que aprendes más haciendo deberes?
-          ¿Qué dificultades encuentras?
-          Si por ti fuera, ¿Harías deberes?
-          ¿qué opinas sobre lo que ha dicho X?
-          ¿Por qué crees que X piensa eso?
-          ¿Qué le sugerirías a los profesores a la hora de mandar deberes?
-          ¿Qué estrategias hay que seguir para realizarlos?

6.     5.  Después de haber participado todos (en mayor o menor medida), les diremos a los alumnos que vamos a evaluar la actividad que hemos realizado.
Van a realizar dos evaluaciones; una de ellas auto evaluación y la otra evaluación del grupo. Van a ser muy sencillas (no va a quedar mucho tiempo).
En la autoevaluación van a responder a tres preguntas, valorándose del 1 al 10. Esta evaluación la guardarán ellos y sólo la enseñarán si quieren. El objetivo es que en futuros diálogos grupales, se sigan auto evaluando respondiendo a estas preguntas y comprueben su evolución. Las preguntas serán las siguientes:

-          ¿Crees que has expresado las ideas que tienes sobre el tema tratado?
-          ¿Has respetado las normas?
-          ¿Has disfrutado con la actividad?

7.     6Evaluación de grupo. Entre todos se pondrá una nota a los siguientes aspectos y se colgará en la pared. En las siguientes actividades similares a esta, evaluaremos al grupo y veremos si hay una evolución positiva. Así centraremos a los alumnos en aspectos importantes a tener en cuenta en cualquier intercambio comunicativo.

-          ¿Se han respetado las normas?
-          ¿Hemos solucionado dudas que teníamos sobre este tema?
-          ¿Hemos escuchado a los compañeros?
-          ¿Hemos sido capaces de transmitir nuestras ideas?
-          ¿Hemos disfrutado de la actividad?

Reflexión: La actividad que he planteado es bastante sencilla, pero no por ello menos didáctica que otras. Creo que una conversación grupal, bien llevada, atendiendo a todos los criterios ya citados y, sobre todo, a la competencia comunicativa que es lo que nos ocupa, puede resultar muy enriquecedora para nuestros alumnos. En el fondo se trata de “dejarles hablar” y guiarles para que cada vez lo hagan de forma más adecuada y correcta, desarrollando su expresión oral (objetivo fundamental de la asignatura de Lengua y Literatura. Tenemos que encaminar nuestra práctica hacia actividades en las que ellos hablen más y nosotros menos.


1 comentario:

  1. Muy buena actividad, Saioa, aunque ten en cuenta que un niño tan pequeño no puede responsabilizarse de saber si los niños se han desviado o no de la conversación a no ser que tú se lo digas. Por otra parte, ojo con las preguntas de andamiaje porque las primeras no permiten diálogo, solo respuestas individuales.Si tu mediación no es buena y los niños entran en la dinámica de dar su opinión y ya, no habrá diálogo, solo un sucesión de monólogos individuales.

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